miércoles, mayo 13, 2026
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    La fuerza de la Guajira: Aída Quilcué recibe el abrazo del pueblo wayuu y siembra esperanza en Riohacha

    Mientras Iván Cepeda recorría el Caribe con propuestas concretas, su fórmula vicepresidencial, Aída Quilcué, se adentró en la península de La Guajira, uno de los territorios más golpeados por el abandono estatal, la crisis humanitaria y la indiferencia de los gobiernos de siempre. El pasado 10 de mayo, Riohacha fue el escenario de una jornada que sus habitantes calificaron como histórica. La candidata del Pacto Histórico llegó no como una política más en campaña, sino como una mujer que conoce de primera mano las luchas de los pueblos originarios y que ha dedicado su vida a la defensa del territorio, el agua y la dignidad.

    “Tierra Guajira, llevo en el corazón cada abrazo, cada palabra y cada expresión de cariño recibida”, escribió Quilcué al final de la jornada. Y no fue una frase de ocasión. En cada comunidad wayuu que visitó, en cada conversación con las autoridades tradicionales, en cada abrazo con madres que han visto a sus hijos morir de sed, la candidata dejó un compromiso claro: gobernar junto al pueblo, no por encima de él. “Asumimos, con humildad y firmeza, el compromiso de gobernar junto al pueblo”, afirmó.

    La agenda de Quilcué en La Guajira tuvo como ejes centrales la crisis del agua, la seguridad alimentaria y la revitalización de los pueblos indígenas. En Riohacha, la candidata se reunió con autoridades wayuu, líderes y lideresas sociales, y representantes de organizaciones de víctimas. Todos coincidieron en un diagnóstico: la Guajira ha sido tratada como una despensa de recursos naturales, nunca como un territorio con derechos. El carbón, la sal y la energía eólica han enriquecido a unos pocos, mientras las comunidades siguen esperando agua potable y servicios básicos.

    Quilcué fue contundente. Recordó que el segundo gobierno progresista pondrá en marcha un plan especial de inversión para La Guajira, con prioridad en la solución definitiva de la crisis del agua. “No puede ser que en un territorio bañado por el mar y con una riqueza hídrica subterránea inexplorada, los niños sigan muriendo de sed. Eso no es solo abandono, es crimen”, denunció. La candidata se comprometió a acelerar los proyectos de plantas desalinizadoras y de captación de aguas lluvias, y a garantizar el acceso universal al agua potable como un derecho humano fundamental.

    “Somos la semilla del cambio, y este 31 de mayo floreceremos juntos en primera vuelta”

    escribió Quilcué en sus redes sociales al cierre de la jornada. La frase resonó entre los asistentes, que corearon su nombre y la despidieron con cantos y bailes tradicionales. La candidata no solo llevó propuestas: llevó memoria, respeto y la certeza de que el cambio también tiene rostro indígena y femenino.

    La visita de Aída Quilcué a Riohacha no fue un acto de campaña más. Fue la ratificación de que el proyecto del Pacto Histórico no es un movimiento de escritorio, sino una marea que sube desde los territorios.

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