Por: Eduardo Tito Gómez Cerón -Doctor Jekyll-*
¿Vas caminando y volteas a ver a un poco de señores con una maxi-ruana que parece una falda? ¿Sientes que el mundo va muy rápido y que, de un momento a otro, retrocedimos a la Edad Media? Resulta que alguna vez, a mediados de los años noventa, caminando por la Carrera Séptima, me topé con un combo de paisanos disfrazados de mosqueteros. Llevaban ruanas ligeras, cruz en pecho, botas hasta la rodilla y rosario en mano. Bajo el pendón de “Tradición, Familia y Propiedad”, pregonaban a grito herido que la “familia que reza unida, permanece unida”; eso sí, familias encabezadas por señores divinamente, y las señoras, a hacer sus oficios… Un propósito divinamente utópico en un país donde, según el DANE, el 46 % de los hogares tienen jefatura femenina y siete de cada diez lideresas de hogar viven sin pareja.
Hoy en día, el mismo circo se repite con sus herederos, los autodenominados “Heraldos del Evangelio” o “Caballeros de la Virgen”. Una secta en el interior del catolicismo nacida en Brasil, fundada por una pandillita de machistas ultraconservadores y reaccionarios, salidos de Tradición, Familia y Propiedad. Se promocionan bajo el manto de la devoción mariana, venerando a la Virgen de Fátima en un rito donde permanentemente la coronan y la descoronan, al tiempo que se declaran anticomunistas a rabiar. ¡Claro! Todo lo que les suene a justicia social, reforma agraria o derechos de las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ les huele a fó. ¡Como si la Virgen se preocupara más por quienes no creen, que por aquellosvulnerables que sí tienen puesta su fe en ella!
Pero “ahí está el detalle”, diría Cantinflas. Si nos preguntamos por qué hay tantos hogares encabezados por mujeres solas, sin un «macho proveedor que las represente» como sueñan estos caballeros, las investigaciones de la Fundación WWB Colombia [1] nos dan una sonora cachetada con la cruda realidad. En esta sociedad patriarcal, la responsabilidad económica y afectiva de los hijos tras una ruptura recae desproporcionadamente sobre las madres y abuelas. Ante la absoluta ausencia de corresponsabilidad, los hombres asumen que las labores de cuidado son una «vaina de viejas». Analistas de La Silla Vacía nos advierten que la alta cifra de mujeres como jefas de hogar no es un indicador de empoderamiento femenino, sino de profunda precarización [2]: estas mamás salen a camellar por una chichigua y regresan a seguir camellando en la casita, sin devengar un solo peso.
Mientras el Papa León XIV desde el Vaticano propone acciones concretas para combatir la pobreza y califica que las injusticias no se refieren sólo a los comportamientos individuales, sino también a las estructuras económicas e institucionales [3], estos mosqueteros de la rancia derecha defienden a capa y espada la cultura medieval (quieren una Iglesia católica a imagen y semejanza de la Edad Media) y la propiedad privada como un derecho de origen divino (obviamente, la propiedad de ellos, no la del vecino y mucho menos la de los trabajadores). La hipocresía es monumental: son investigados por subvalorar y violentar a las mujeres, explotarlas económicamente en el marco de su organización, aislar a los miembros de la congregación de sus familias e imponer una disciplina casi militar en una neo esclavitud. Todo esto, mientras derrochan la platica a borbotones en iglesias faraónicas en Tocancipá y El Retiro, con total opacidad sobre el origen de los recursos. Eso sin contar con el contubernio político-religioso del que frecuentemente son acusados por andar moviendo votos desde los sagrarios [4]. Son tan descarados y evidentes en sus embrollos que el Vaticano se vio obligado a intervenirlos.
Estos pintorescos personajes que emulan a los cruzados precisamente cruzan todo tipo de líneas rojas: visten de falda mientras son misóginos, escudándose en los mantos de la Virgen; impulsan agendas ultraconservadoras que rayan en el fascismo y, rompiendo sus mentes, destruyen la economía personal y los hogares de sus miembros, declarándose defensores de la familia y la propiedad. Songo sorongo, abren las puertas de las casas con estampitas, calendarios y medallitas, desde sus púlpitos, que más parecen pulpitos pues tienen sus ocho brazos metidos en todas partes. Y por ahora son aliados de las sectas pentecostales, de los pastores políticos y de los políticos abogados de bandidos y vendedores de trago; pero ojo, eso es mientras afianzan su poder, porque de una cosa de la que podemos estar seguros es que, una vez tengan “la sartén por el mango”, su siguiente objetivo será atentar contra la libertad religiosa de los demás que no comulguen en sus catedrales… y cuando llegue ese día, como decía mi abuela: “que Dios nos coja confesaos”.
Pd: Les recomiendo la serie de HBO “Esclavos de la fe: Heraldos del Evangelio”, me cuentan que les pareció.
*Mamador de gallo y comentarista de lo que usualmente todos comentan. Especial para LaChispa.Info y la Red de Medios Candelarios. @TitoGomezCo
[2] https://www.lasillavacia.com/silla-academica/cuidar-y-ser-madre-en-colombia-empobrece/
[4] https://www.elcolombiano.com/antioquia/iglesia-gotica-la-fe-caballeros-de-la-virgen-FP25914504




