Por: Orlando De La Hoz
Senador electo del Pacto Histórico
Este Primero de Mayo no es un eco del pasado, es el pulso de un presente que se siente en la mesa de cada hogar. El establecimiento del Salario Vital, que alcanzó los $2.000.000 (incluyendo el auxilio de transporte) tras un incremento del 23%, cambió la dinámica económica de las familias, devolviéndoles un poder adquisitivo real frente al costo de vida. Resulta llamativa la postura de quienes se opusieron: en diciembre, sectores de la derecha y varios medios vaticinaron un colapso económico; incluso, tras intentar frenar el decreto ante el Consejo de Estado, esos mismos actores terminaron aceptando que la medida debía mantenerse. Esta rectificación confirma que el aumento era, ante todo, un acto de justicia necesario.
Bajo el liderazgo de Gustavo Petro, se ha priorizado la estabilidad de quienes trabajan como eje de la agenda nacional. La Reforma Laboral es hoy una realidad que devuelve derechos fundamentales, como el pago justo de horas extras y recargos. A esto se suma el fortalecimiento del SENA, donde el contrato de aprendizaje ha dejado de ser una figura precaria para reconocerse como una relación laboral digna, asegurando que los jóvenes reciban un apoyo justo mientras se forman. Todo este avance ha sido posible gracias a la participación ciudadana. La voz de la gente ha sido el motor que acompaña estas transformaciones, consolidando un presente donde el bienestar de las mayorías es la verdadera prioridad del Estado.
