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Multiplicar la esperanza para ganar

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Por : Orlando De La Hoz
Senador electo Pacto Histórico

El triunfo definitivo con Iván Cepeda está al alcance de nuestras manos, pero no va a llegar solo. Ganar nos pide sacudirnos el triunfalismo, invitar a quienes se quedaron en casa en la primera vuelta y proponer una ruta clara donde la esperanza le gane al miedo.

Para consolidar este esfuerzo, la idea es avanzar juntos combinando el trabajo en las calles, las redes y las urnas. Nos movemos desde el afecto y el voz a voz, buscando que cada convencido asegure un mínimo de cinco votos más en su círculo familiar y social, mientras la juventud llena las plazas con alegría para contagiar a los abstencionistas. Al mismo tiempo, activamos una presencia digital constante y sincera en plataformas y cadenas de WhatsApp, compartiendo el material de campaña para hacer resonar la consigna «Me la juego por la vida», poniendo el valor de lo humano y la paz en el centro del debate. Todo esto con la mirada puesta en la jornada electoral, organizándonos con total precisión para cuidar con disciplina cada mesa, cada formulario y cada voto.

A quienes aún lo están pensando, vale la pena ponerles de manifiesto los dos caminos que se cruzan. De un lado, el riesgo que representa un proyecto rodeado de mafias y marcado por la incoherencia. Están a la vista las contradicciones de un candidato errático que un día se dice ateo y al otro cristiano, que maltrata animales, destila machismo y carga con el cuestionable legado de haber sido defensor de paramilitares; una propuesta que además predica un patriotismo falso mientras se entrega a los intereses de Trump y los Estados Unidos, olvidando que la soberanía es a los países lo que es la dignidad al ser humano.

Frente a ese vacío, transitamos hacia la verdadera dignidad: la convicción de que este territorio debe ser, por derecho propio, de su gente; de los abuelos que lo dieron todo, de los jóvenes que reclaman presente y de los niños que merecen crecer sin temor. La diferencia entre ese abismo y una sociedad soberana está en nuestra capacidad de reaccionar, de organizarnos y de comunicar con convicción. ¡La decisión está tomada, la vida vencerá!

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