Home Análisis Tres Cascaritas de Tigre

Tres Cascaritas de Tigre

0

Eduardo Tito Gómez Cerón. Dr.Jekyll_    ¿Sientes que el mundo va muy rápido y que la gente se ofende por puras pendejadas? A mí también me pasa. Resulta que nuestro amigo y congresista electo, Orlando Miguel de la Hoz, se paró frente a una multitud en la arenosa Barranquilla y, con el desparpajo propio del Caribe, soltó una frase que dejó a más de un rancio persignándose: «¡Abelardo vale tres tiras de mondá y Cepeda es la mondá!».

Inmediatamente, los «moralinos» de siempre, esa gente «divinamente» que lleva décadas atornillada en el curubito de este país, salieron a rasgarse las finas vestiduras. Como decía mi inolvidable y siempre extrañado amigo Jaime Garzón — “Este país se escandaliza cuando uno dice jueputa en televisión, pero no se escandalizan cuando hay niños limpiando vidrios y pidiendo limosna, eso si es folclor…”

Pero aquí es donde la puerca tuerce el rabo. Resulta que estos críticos de pacotilla, moralistas de cartón, acomodan la semántica a su antojo para declararse «ofendidos». Asumen inmediatamente, con sus mentes cochambrosas, que la palabra «mondá» es una ofensa directa relacionada con el aparato reproductor masculino, tal vez ese mismo que Abelardo intenta imponer a las periodistas mientras los “ofendidos” se ríen de lo “ocurrente” del tigrecito”. Como si exhibir la billetera entre el bolsillo fuera equivalente al tamaño de las propias ansias del candidato, pero en fin, no estamos hablando del tamaño de la fruta, sino de otra cosa.

Si esta élite leyera un poquito más de lo nuestro, sabrían que el verbo «mondar» significa pelar o quitarle la cáscara a algo. De manera que, en el estricto sentido del lenguaje y la sociología costeña —algo que seguramente otro Orlando, el maestro Fals Borda, nos explicaría de maravilla con su brillante teoría de la cultura anfibia—, valer «tres tiras de mondá» significa simplemente no tener mayor importancia, ser equivalente a menos de tres cascaritas de naranja, una chichigua, una insignificancia.

Hoy se ofenden y pretenden satanizar y sexualizar todo lo que suene a pueblo, a calle, a realidad. Orlando fue clarísimo: «El Tigre» vale lo mismo que tres pedacitos de cáscara (y no propiamente de banano) y toda Barranquilla lo entendió a la perfección sin ruborizarse. Es que “a buen entendedor pocas palabras”, aunque pensándolo bien tal vez a estos escandalizados les cae mejor: “al que le caiga el guante, que se lo chante”.

Es exactamente la misma lógica de lo que pasa en los Santanderes. Cuando alguien dice a grito herido que su mamá «está arrecha», no nos está informando sobre los apetitos sexuales de su progenitora, sino advirtiendo que la señora está furiosa y a punto de dar en la geta (lease bien, geta, no boquita) al primero que se le atraviese.

Así que, señores hipócritas, dejen de sufrir por el lenguaje sencillo y directo de nuestra costa. Preocúpense más por buscar los votos que les faltan, comer frutica o conseguir candidatos que no estén tan cuestionados, en vez de dedicarse a buscar cáscaras lingüísticas.

Mamador de gallo y comentarista de lo que usualmente todos comentan. @avecesjekyll.

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Salir de la versión móvil