Cifra de muertos por los sismos asciende a 589
La solidaridad entre pueblos hermanos se impone ante la tragedia. El equipo élite nacional de búsqueda y rescate urbano de Colombia, el USAR COL-1, arribó este viernes a Venezuela para unirse a las labores de socorro tras los devastadores sismos de 7,2 y 7,5 grados que sacudieron el país el pasado miércoles. La misión, coordinada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), está integrada por 63 rescatistas, cuatro binomios caninos y 12 toneladas de equipos especializados. Este grupo, certificado internacionalmente por Naciones Unidas, se prepara para iniciar su despliegue en las zonas más afectadas, demostrando que la cooperación regional y la vocación humanitaria trascienden cualquier diferencia política.
Mientras los equipos de rescate se movilizan, la magnitud de la tragedia se hace más evidente. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que el número de víctimas fatales ha ascendido a 589 personas, con dos mil 980 heridos. La región más afectada es el estado de La Guaira, en el norte del país, donde se han registrado 214 réplicas desde el sismo inicial. Las labores de búsqueda y rescate se intensifican sin descanso, con la esperanza de encontrar con vida a las personas que aún permanecen atrapadas bajo los escombros.
La magnitud de la emergencia ha llevado al gobierno venezolano a tomar medidas extraordinarias. Rodríguez anunció la militarización de La Guaira con el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para atender la coyuntura. Se trabaja en el despeje de vías, la distribución de alimentos y agua, y en un levantamiento económico de los comercios afectados para atender las necesidades más urgentes de la población.
La solidaridad internacional no se ha hecho esperar. Además del envío de personal especializado e insumos vitales desde países como Estados Unidos, República Dominicana, México, España y, por supuesto, Colombia, se ha sumado el apoyo de miles de voluntarios venezolanos que, de manera espontánea, ofrecen su ayuda para trasladar alimentos y agua a los damnificados. Rodríguez agradeció estas muestras de apoyo, destacando el «gran corazón de nuestro pueblo y la solidaridad».
En medio de la devastación, la esperanza se abre paso. La presidenta encargada informó sobre el rescate con vida de decenas de venezolanos, un gesto que, en sus palabras, «nos causa alegría que puedan dar ese abrazo a su familia y seres queridos». Mientras el equipo USAR COL-1 se prepara para unirse a la búsqueda de sobrevivientes, la colaboración entre Colombia y Venezuela se convierte en un faro de humanidad que ilumina la tragedia, demostrando que, en los momentos más difíciles, la hermandad entre los pueblos es el camino a seguir.
