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«No es libertad, es un negocio»: el bono escolar de Paloma Valencia es peligroso para la educación

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La campaña presidencial de Paloma Valencia ha puesto en el centro del debate su propuesta de «bonos escolares», una iniciativa que, según sus promotores, ampliaría la libertad de elección de las familias. Sin embargo, la opinadora Heidy Sánchez Barreto fue contundente al desmontar el engaño:

@heidy_up Los “bonos escolares” de Paloma Valencia no son libertad de elección, sino un desvío de recursos públicos hacia lo privado. #Educacion #Colegio #Profesores ♬ sonido original – Heidy Sánchez Barreto

«Los bonos escolares de Paloma Valencia no son libertad de elección, sino un desvío de recursos públicos hacia lo privado». La afirmación, difundida en un video que ya circula ampliamente en redes sociales, resume lo que organizaciones de maestros y defensores de la educación pública vienen denunciando desde hace meses: detrás de la fachada de «ayuda a las familias», se esconde un negocio para los empresarios del sector.

El proyecto de Bono Escolar, impulsado por la senadora y candidata presidencial, compromete millonarios recursos del Sistema General de Participaciones para ser entregados a colegios privados. Lo que está en juego, advierte Sánchez, no es la calidad educativa, sino el control de los recursos públicos. La propuesta no solo desfinancia a las instituciones educativas oficiales, sino que profundiza la brecha entre quienes pueden acceder a una educación de calidad y quienes no. En lugar de fortalecer la escuela pública, se la condena a un abandono sistemático, mientras los privados reciben un cheque en blanco.

La denuncia de Heidy Sánchez se suma a las voces de FECODE, de la senadora Aída Avella y del candidato presidencial Iván Cepeda, quienes han advertido que el proyecto no fue consultado con los maestros, no tiene concepto fiscal claro y desconoce la realidad de los territorios. La estrategia de la derecha, una vez más, es presentar como «ayuda» lo que en realidad es un negocio. «No es libertad de elección», insiste Sánchez. Es un desvío de recursos públicos hacia los bolsillos de unos pocos.

Mientras Paloma Valencia defiende su proyecto en el Congreso y en las tarimas, la realidad de los colegios públicos es otra: falta de infraestructura, docentes mal pagados, desfinanciamiento crónico. La derecha quiere que los colombianos crean que el problema de la educación se resuelve cerrando escuelas públicas y abriendo chequeras para privados. Pero la ciudadanía ya no compra ese cuento. La educación es un derecho, no un negocio. Y el 31 de mayo, en las urnas, se decidirá si Colombia profundiza el camino de lo público o retrocede hacia un modelo privatizador.

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