Un glosario para entender por qué su cuota del crédito está por las nubes
LaChispa_ Cuando el presidente Petro denunció que el Banco de la República actúa como una «trinchera uribista», no estaba hablando de conceptos abstractos. Estaba hablando de su bolsillo. Porque la tasa de interés que fija el Emisor no es un número lejano: es lo que determina cuánto paga cada mes por su tarjeta de crédito, por su préstamo hipotecario, por su crédito de libranza o por el financiamiento de su pequeño negocio.
¿Qué hace el Banco de la República?
El Banco de la República tiene una función clave: fija la «tasa de interés de intervención». Ese es el precio que cobra a los bancos comerciales por prestarles plata. Si esa tasa es alta, los bancos comerciales suben sus tasas para prestarle a usted. Si es baja, los bancos comerciales bajan sus tasas y el crédito se abarata.
Bajar la tasa = economía más activa
Cuando la tasa de interés baja, el crédito es más barato. Las familias pueden comprar casa, los jóvenes pueden financiar sus estudios, los pequeños empresarios pueden invertir en maquinaria, los campesinos pueden comprar insumos. La economía se mueve, se crea empleo, el país crece. Eso es lo que el gobierno de Petro ha buscado desde que llegó.
Subir la tasa = frenar al país
Cuando la tasa de interés sube, el crédito se encarece. Las cuotas mensuales aumentan, los plazos se extienden, muchos no pueden pagar. La gente deja de comprar, los negocios dejan de invertir, se frena el empleo y el crecimiento se desacelera. Subir la tasa es, en la práctica, ponerle un freno a la economía. Y eso es exactamente lo que hizo el Banco de la República al aumentarla al 11,25%.
El problema político
La decisión de subir la tasa no es puramente técnica. La junta del Banco está integrada por personas con vínculos familiares y políticos directos con la oposición. La codirectora Bibiana Taboada es hija de Alicia Arango, jefa de campaña de la candidata presidencial Vicky Dávila. Es decir, quienes votaron por subir las tasas y encarecer su crédito son los mismos que quieren que al gobierno del cambio le vaya mal. No es economía, es guerra política.
La conclusión pedagógica
Bajar las tasas de interés es abaratar el crédito, reactivar la economía, proteger el empleo y aliviar el bolsillo de las familias. Subirlas es todo lo contrario: frenar el crecimiento, castigar a los deudores y favorecer a los grandes capitales que ganan con tasas altas. Cuando el Banco de la República decide subirlas en año electoral, no está defendiendo la estabilidad económica: está haciendo campaña contra el pueblo. Por eso Petro lo denunció. Por eso la pelea por el Banco de la República es, en el fondo, la pelea por su bolsillo.
