Chascona observando La Serena...

Miradas, opiniones, sueños, cotidianos, de trigos no muy limpios..
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La Serena en los 90

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En ese año estaba todo convulsionado. Pinochet entregaba la banda presidencial a Patricio Aylwin y se daban los primeros pasos en una transición negociada. Yo tenía justo 17 años y andaba siempre en compañía de las amigas. La ciudad era pequeña y con esto me refiero a la escasa urbanización que existía por aquellos años. Los pendejos y jóvenes de entonces, siempre con poca plata en los bolsillos, nos tomábamos la ciudad y nos guarecíamos en diferentes rincones. Justo dónde ahora está el mall, nosotros lo llamábamos el "santuario de la naturaleza", pasto, flores y campo extenso..íbamos llegando de a poco y como cada tribu tenía su chiflido especial, así nos íbamos juntando. Más arriba, cerca del cerro..ahora poblado por el gran Milagro I y Milagro II ,en autos para 5 personas, cabíamos 12 y llegábamos en carabana, con música fuerte a bailar y conversar con los chicos de los autos cercanos.

También estaba la pradera..sí, justo donde ahora queda la Villa el Indio y por ahí pastaba una vaca medio loca que la llamaban manzana, que una vez salió persiguiendo a un desprevenido a vista y carcajada de todos los que ahí andábamos. La música se escuchaba en cassette o en las pocas radios que sonaban por aquellos años y el abastecimiento de alcohol se hacía en La Mosca..donde Don Lucho, en calle Benavente, en la gloriosa y aún existente población Oscar Praguer. Las fiestas eran pocas, pero el acontecimiento más grande sin duda era la fiesta mechona..la misma que recibe a los jóvenes que ingresan a la universidad. A ese carrete venían grupos de santiago, la marihuana se sentía en todos lados y el ambiente de fiesta también..Éramos tan jóvenes. Como no teníamos plata, no faltaba el amigo que te hacia la pata para que pudieras encaramarte por la pared de la calle Cisternas y otro que te recibía en el extremo del muro..entonces, entrabas, saltabas una pequeña zanja con agua e ingresabas feliz de la vida al parque,sin otros planes que bailar hasta que amaneciera. La ciudad era casi entera nuestra...eso fue cambiando, poco a poco las constructoras fueron armando grandes poblaciones y de esos lugares ya no queda ni la sombra. Cómo no recordar ir subiendo la larga escalinata de la colina el pino y justo en la mitad, doblar a la derecha y siempre te encontrabas con grupos de gente con guitarras, copete y juventud que desbordaba por todas partes.. La Avenida del mar no estaba iluminada...entonces para allá llegábamos, en grandes tribus y desde los autos salía la música fuerte para deleite de los bailarines que hacían sus piruetas en la arena..no faltaba el más pasado de copas que quería bañarse y el que con eterna paciencia trataba de disuadirlo que esa no era la mejor idea. Tomábamos brevajes raros y terribles, como la conocida champaña hippie..mezcla de cerveza barata y vino blanco del peor...o el más distorsionado..el famosísimo Ron Silver, que te dejaba en estados transitorios de locura que al otro día se convertían en resacas venidas desde el mismo infierno. Ahora, en todos aquellos lugares hay clínicas, mall comerciales, supermercados y lo que dejó la locura del carrete, lo tomó en gloria y majestad el consumo. No recuerdo cuántas veces a mis amigas y a mí nos castigaban por meses después de aquellas salidas...y tampoco como fue que salimos vivas de aquella década.

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Etiquetado en: carrete La Serena Los noventa


..."Mi historia, en Peni 348 se mantiene intacta. Como La Serena de siempre. Sin aspavientos, sin vozarrones, con la calma característica de los que nacimos aquí y con el olor a mar que a eso de las siete de la tarde nos arrebata un poco."...

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