Chascona observando La Serena...

Miradas, opiniones, sueños, cotidianos, de trigos no muy limpios..
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Amores cobardes. Que ni el recuerdo los salve.

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No se quién carajos era San Valentín. Se poco de santos, a la única que recuerdo es a Santa Helena, esa que invoca mi abuela cuando de prendas u objetos perdidos se trata. Es gracioso, pues uno empieza con ese extraño rezo y de pronto, aparece lo perdido.

Hace un rato salí a la calle, que entre sus cosas más esplendorosas era el sol maravilloso y brillante que coronaba el cielo y entre la horda de gente, pude ver a hombres y mujeres cargando flores. Pobres rosas, arrancadas de sus matas para ir en homenaje del día del amor.

¿En realidad este sentimiento tiene un día? No. No puedo culpar al amor que un comerciante cualquiera le pusiera fecha para ganar dinero a raudales. Tampoco le voy a endosar a aquel sentimiento tan viejo como el mundo que lo convirtieran en una indigestión sentimental y no en lo que realmente es.

No soy una facultativa en el tema. Más bien, me declaro incompetente en la materia. Pero no porque no lo sintiera en más de una ocasión. Me las jugué más de una vez y seguro caí en homenajes románticos , de los cuales recuerdo pagar a unos violinistas en la calle para que tocaran un cumpleaños feliz ante la sorpresa del personaje.

No voy a ahondar en mis recuerdos. Viví amores cobardes que ni siquiera valen los recuerdos, pues estaban destinados a morir. ¿Porqué? Cosas de la vida. Nada es eterno. Las pasiones se agotan. Y lo peor, la admiración muere pues de pronto ves al que pensabas amar y te das cuenta que más que generosidad, hubo individualismo. Más que aceptarte por lo que eras, cosa que en los albores del inicio de cualquier romance, los deslumbra, Siempre llega el momento en que te exigen ser una copia lo más parecida posible a sus madres.

Mi espontaneidad, más mi militancia y mi risa de boca llena, fue censurada una vez con la siguiente frase " La mujer del César no solo debe serlo, también parecerlo" Que frase más idiota aquella, se sigue perpetuando y lo único que ha hecho es poner más inseguros a los hombres y coartar de la manera más rancia a las mujeres.

Uno mira y ve trastocado aquel sentimiento. Pareciera que si alguien elige estar contigo , es solamente para llenar vacíos personales y no para compartir momentos que la vida te regala. Qué la preocupación por el otro se traduce en saber dónde andas, que haces y no en saber si te sientes feliz en tus espacios privados.

Qué es muy difícil tener la palabra precisa o la sonrisa perfecta. Que también se blasfeman notas y se apaga el reloj. Que no se es tierna todo el tiempo y que varias no contamos con el don de la adivinación, entonces no corres con la aspirina frente al dolor de cabeza y tampoco puedes estar en todas. Eso es imposible.

Supongo que toda esta vaina de desentenderse empezó cuando las mujeres salimos a trabajar. Hemos sido bastante ingenuas, pues nos olvidamos que además de seguir haciendo lo que hicimos por los siglos de los siglos, también nos tiramos las cargas masculinas. Ganando menos, trabajando más y siendo madres de nuestros hijos y del "compañero". Por un lado te piden que seas libertaria. Por otro te exigen que no lo seas tanto, no vaya a ser cosa que te tilden de fresca.

Siempre concebí el amor como algo que traspasa lo de la media naranja o el del príncipe que siempre te salva y te encuentra linda. La verdad es que este sistema neoliberal lo que menos contempla es lo colectivo, más bien apunta al individualismo y al sálvese quién pueda. No quieren ser tan evidentes, ciertamente, por lo tanto una vez al año nos mandan un santo para que celebremos que el amor existe.

Y nos dicen que no tenemos que confiar. Y algunos lo aprenden bien, espiando al otro y machacándote una y otra vez que ojo con poner las manos al fuego por alguien, mira que puedes convertirte en una hoguera humana.

No me arrepiento de haberme quemado más de una vez. Tampoco de haber creído en más de algún amor que las brisas del tiempo se han encargado de llevarse a otras latitudes y que no quedara más que viento, como cantaba el flaco Spinetta.

Yo tengo un amor grande. Uno que parí desde mis entrañas y al cual le di la vida. Esa es mi nena, por lejos el gran amor de mi vida. Sigo amando a la humanidad y los amores cobardes que viví, no llegaron a historias pues tenían que quedarse allí. Donde ni mi recuerdo los salva. Pues amor es algo grande, no puede prestarse para pequeñeces como celos, vacíos y heridas ajenas. Mucho menos a los que no se aman a sí mismos e intentan culpar a los que fueron sus parejas de todo lo malo que han vivido. Las cobardías son desamor. Es la valentía y la generosidad lo que hace verbo el amar. ¿El resto? patrañas que ni un catorce de febrero no logran ocultar.

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Etiquetado en: amor dia recuerdos


..."Mi historia, en Peni 348 se mantiene intacta. Como La Serena de siempre. Sin aspavientos, sin vozarrones, con la calma característica de los que nacimos aquí y con el olor a mar que a eso de las siete de la tarde nos arrebata un poco."...

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