Chascona observando La Serena...

Miradas, opiniones, sueños, cotidianos, de trigos no muy limpios..
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A cartera de mujer, cautela masculina.

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Eso es algo que nadie puede negar. Mucho menos un hombre. Infinidad de veces les he pedido a colegas, amigos, primos, amigovios, novios y compañeros, ante algún pedido que ellos me hagan y todos ponen la misma cara cuando mi respuesta es "Sí, tengo, busca en mi cartera y encontrarás" Primero viene la cara de quién no entiende nada y luego la siguiente frase "Yo, en cartera de mujer, no me meto ni loco"

¿Porqué esa cautela? ¿Qué cosa rara creen que cargamos en aquellos accesorios que colgamos en nuestros hombros todos los días?¿Creerán que se van a encontrar con algo escondido, medio oscuro, que los puede asustar? ¿Será que creen que algún objeto que guardan los bolsos les cuenta de parte de nuestra identidad que prefieren ignorar? ¿Qué carajos es lo que les pasa ante nuestras carteras?

En parte debe ser respeto a la privacidad, cuestión válida. En contraparte debe ser que hay cosas que prefieren no mirar. También debe ser parte de un mito y de una enseñanza materna, es como si estuviera escuchando a sus madres, decirles de chiquitos : "Mijito, nunca se meta en la cartera de una mujer, es muy feo eso, además quizás con que cosa puede encontrarse ahí"

Entonces vino de esa manera el hábito y como la infancia marca y la figura materna mucho más, puedo ver en mis contemporáneos, sean de dónde sean, hagan lo que hagan, fachos o zurdos, gay o heterosexuales, la misma expresión cuando los mando a hurgar en busca de algo en mi cartera.

Les cuento que en esas carteras, normalmente se puede encontrar de un cuanto hay. Hilo y aguja, por si se te descose alguna prenda. También el clásico cosmetiquero , este lleva un espejo chiquito, pinzas, una cuchara, labial y las más vanidosas también agregan rubor y sombras.

Pañuelos desechables. Parches curitas. Pastillas para el dolor de cabeza o de guata. Alguna toalla higiénica si es que la visita mensual llega de manera inoportuna. Puchos, las fumadoras. Varios encendedores, porque como nos cuesta encontrar algún objeto entre tanta cosa, tenemos varios. La billetera, con el carnet de identidad y fotos carnet del hijo, en mi caso mi hija. El monedero, pues se separan los billetes de las monedas. El celular ( ese que suena y suena y que por la cresta que cuesta encontrar) Boletas de compras del año del cuete. Como somos precavidas, las guardamos, en una de esas el producto que compramos sale malo y sin eso, imposible cambiarlo.

Chocolates y mentitas. Lapiceras y alguna libreta chica si es que hay algo que anotar, nunca se sabe. A veces una fruta o un yogurt, para poder comerlo en algún rato que la pega asalariada lo permita y el hambre te ataque.

También se pueden encontrar útiles escolares que tu hijo te pidió a última hora y que saliste corriendo a comprar. El llavero. Una botella de jugo o agua mineral. Algunas pastillas de homeopatía para cuando te da la neura. Podría seguir y seguir. En realidad guardamos un mundo de cosas en una cartera. Hombres del mundo, no se asusten si una chica les dice que busquen algo ahí, no se van a encontrar con nada grave u oscuro, a lo más, entre aquel enjambre de objetos y cosas ,van a tener que bucear un buen rato para dar con lo que buscan. Ah! olvidaba el cepillo de dientes y la pasta dental en el formato más pequeño.

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..."Mi historia, en Peni 348 se mantiene intacta. Como La Serena de siempre. Sin aspavientos, sin vozarrones, con la calma característica de los que nacimos aquí y con el olor a mar que a eso de las siete de la tarde nos arrebata un poco."...

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